El principal riesgo de permitir que personal no acreditado o mal capacitado trabaje en seguridad privada es que, lejos de entregar seguridad, termine generando más problemas y riesgos.
Una persona que no está bien formada o no cuenta con acreditación puede no saber hasta dónde llegan sus funciones, reaccionar mal ante una situación de conflicto o tomar decisiones impulsivas que afecten a otras personas. Esto puede traducirse en malos tratos, procedimientos incorrectos o acciones que vulneren derechos, incluso sin mala intención.
Además, cuando ocurre un incidente, la responsabilidad no recae solo en esa persona, sino también en la empresa y en el cliente del servicio, exponiéndolos a multas, sanciones y problemas legales
En simple, trabajar con personal no acreditado es un riesgo para todos:
para las personas que se busca proteger, para el propio trabajador, y para la empresa. La ley apunta justamente a evitar esto, asegurando que la seguridad privada sea ejercida por personas preparadas, responsables y conscientes de sus límites.