Una de las acciones más efectivas que recomiendado y que constituye una muy buena práctica es el contacto directo con los vecinos,
saludar a las personas en el recorrido, descender del vehículo y conversar con ellas.
Esta acción sencilla genera múltiples efectos positivos aumenta la sensación de seguridad en el barrio, refuerza la cercanía y confianza con los funcionarios municipales, permite que los vecinos expresen situaciones que afectan su seguridad y que muchas veces no denuncian por temor.
Pero una simple conversacion facilita la detección de riesgos latentes como mala iluminación, personas desconocidas merodeando, conflictos, consumo de alcohol o drogas,
muchas veces, solo el hecho de que el inspector baje del vehículo y se acerque a conversar ya es percibido como una señal de preocupación y presencia de seguridad en un sector determinado.
En conclusión, nuestro rol preventivo se potencia cuando combina presencia en terreno, cercanía con la comunidad y coordinación institucional, entendiendo que la prevención comienza muchas veces con algo tan simple pero poderoso como un saludo y una conversación.